Capa de Ozono

La capa de ozono actúa como un escudo protector de la radiación ultravioleta proveniente del sol. Si la cantidad de radiación ultravioleta que llega a la tierra es alta, pueden generarse importantes problemas, tanto en seres humanos, como en la biodiversidad. El agotamiento de la capa de ozono se produce como consecuencia del uso antrópico de diversos componentes llamados sustancias agotadoras de la Capa de Ozono (SAO). La disminución de la capa de ozono se ha enfrentado como un problema global.

Chile, un país particularmente vulnerable a este problema, debido a que se encuentra ubicado cerca del Agujero de Ozono Antártico, ha contribuido con el esfuerzo global por recuperar la capa de ozono, ratificando el Convenio de Viena y Protocolo de Montreal con todas sus enmiendas y cumpliendo los compromisos de reducción de consumo de SAO.

Este escudo de gas varía en términos estacionales, ya que las concentraciones de ozono en las temporadas más frías de otoño e invierno son mayores a las observadas en las más cálidas de primavera y verano. Durante el invierno, en el caso de la Antártica, el vórtice polar, un ciclón persistente a gran escala, aísla masas de aire frío en su centro, formando nubes estratosféricas.  En éstas se producen reacciones químicas únicas en el planeta, liberándose átomos de cloro y bromo, que provienen de sustancias agotadoras de la capa de ozono (SAO). En cuanto aumentan los flujos de radiación solar en primavera, estos químicos se rompen y se liberan, generándose un importante adelgazamiento de la capa de ozono en la Antártica, fenómeno que se conoce como Agujero de Ozono Antártico (AOA).


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