Cielos para la Observación

Observar más allá de nuestro cielo y saber que somos espectadores del pasado es parte del conocimiento que se ha alcanzado gracias al trabajo científico y a la observación astronómica y durante los últimos veinte años, los cielos de Chile han brindado un laboratorio natural en el cual miles de astrónomos, tanto chilenos como extranjeros, han estudiado los misterios del Cosmos y encontrado respuestas a algunas de las preguntas más fundamentales que nos hayamos hecho.

Preguntas y respuestas que nos acercan a entender el origen y lugar del ser humano en el Universo.

Actualmente, en el norte de Chile, se encuentran instalados siete de los 18 telescopios ópticos más grandes del mundo, con un diámetro mayor a 6 metros. Esta situación se repite también en otras longitudes de onda, por ejemplo en el milimétrico/ sub-mm2 donde el complejo de radiotelescopios ALMA es el más poderoso y moderno del mundo. Estos instrumentos han jugado un rol fundamental en prácticamente todos los descubrimientos astronómicos realizados en los últimos anos.

Uno de los principales factores que amenazan la calidad para la observación astronómica de los cielos del norte del país es la contaminación lumínica. Se trata de un problema que afecta principalmente a las ciudades y se produce cuando se aumenta el nivel de luz en el ambiente nocturno, producto de iluminación artificial. Esto se genera cuando la luz no es eficientemente dirigida para iluminar el suelo o las construcciones, sino que se dispersa hacia el cielo, afectando la posibilidad de ver las estrellas y el cielo nocturno. Este tipo de contaminación tiene impactos negativos, tanto para la observación astronómica, como para la salud de las personas y la biodiversidad.

Para proteger los cielos de la zona norte, Chile cuenta con la  Norma Lumínica, que tras su revisión en 2013, recoge la experiencia y los estándares internacionales, utilizados en lugares como Italia, España y Estados Unidos, en los cuales se desarrolla observación e investigación astronómica.

La nueva norma establece mayores exigencias para el alumbrado de exteriores, para luminarias de diferente tecnología (incluida la tecnología LED) como para avisos o letreros. En particular, la regulación restringe la emisión de flujo radiante hacia el hemisferio superior, además de restringir ciertas emisiones espectrales de las lámparas, salvo aplicaciones puntuales que se indican.


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