Pueblos Indigenas

La relación entre pueblos indígenas y medio ambiente constituye más que una relación dialéctica, interdependiente e inseparable, no se puede concebir la existencia del uno sin el otro. Desde la Organización de los Estados Americanos (OEA), observan que los pueblos indígenas que han sobrevivido continúan rigiéndose por tradiciones y costumbres compatibles con el ecosistema que los rodea. Actualmente, quienes pertenecen a estos pueblos viven tanto en zonas urbanas como en áreas rurales remotas, manteniendo formas de vida tradicionales

El Estado chileno, mediante la ley  19.253, reconoce como principales etnias indígenas de Chile a la Mapuche, Aimara, Rapa Nui o Pascuenses, las comunidades Atacameñas,  Quechuas, Collas y Diaguita del norte del país, las comunidades Kawashkar o Alacalufe y Yamana o Yagan de los canales australes. El Estado valora su existencia por ser parte esencial de las raíces de la Nación chilena, así como su integridad y desarrollo, de acuerdo a sus costumbres y valores.

De acuerdo con los últimos datos disponibles, la población indígena llega a 692.191 personas, lo que representa el 4,6% del total de la población chilena (INE, Censo 2002). A nivel nacional se mantiene su distribución histórica, pero existe una marcada presencia del pueblo mapuche a lo largo de todo el territorio, concentrándose en las regiones del centro y sur del país.

La población mapuche representa el 87,3% del total de indígenas, le sigue el pueblo atacameño con un 24% y el pueblo aymara con un 7% (Censo 2002).

Una parte importante de los territorios habitados por pueblos indígenas se encuentran dentro de los límites del Sistema Nacional de Áreas Silvestres Protegidas del Estado (SNASPE). De la superficie total del SNASPE, aproximadamente de 14,5 millones de hectáreas ( 19% del territorio continental de Chile), el 10% de dicho territorio se encuentra habitado por pueblos indígenas.

Estas áreas de valor ambiental proporcionan servicios ecosistemicos que permiten el desarrollo local (provisión de agua, pastos para el ganado, atractivos turísticos, valores culturales), constituyen hábitats relevantes para la biodiversidad (refugio, alimentación, reproducción) y funcionan como corredores biológicos de primera importancia para la migración altitudinal y regional de especies, principalmente de aves.

Para los pueblos indígenas la tierra, el territorio y los recursos naturales revisten gran importancia” (…) mantienen una relación especial con la naturaleza con un fuerte componente espiritual. Las comunidades indígenas, principalmente en zonas rurales, al depender de sus recursos naturales y ecosistemas para su supervivencia y bienestar, tienen un conocimiento profundo de sus medios ecológicos y recursos naturales y han

adoptado métodos y técnicas complejas para gestionar su hábitat en forma sostenible (Donoso, 2015).

Lo anterior se vuelve aún más relevante si se considera que parte importante de los territorios habitados de manera tradicional por población indígena coinciden con espacios ricos en recursos naturales y, por ello, propicios para la extracción de estos recursos. Por lo tanto es esencial que la tendencia a incrementar la inversión en sectores como energía y minería considere las futuras demandas de los recursos naturales, las fuentes disponibles y las estrategias de uso eficiente en el marco de la sustentabilidad del territorio (CED, 2011).


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