Ruido

El  ruido se puede definir como cualquier sonido no deseado o aquel calificado como desagradable o molesto por quien lo percibe. Por lo tanto, depende del sujeto expuesto, así como del tiempo de exposición. De este modo, el ruido ambiental se compone de los diferentes ruidos que podemos encontrar en nuestras ciudades: vehículos, industrias, bocinas, gritos, música, etc;

Existen niveles sonoros que provocan problemas que, según el nivel, van desde trastornos del sueño o problemas de concentración, hasta daños a la salud, por este motivo, organismos internacionales han establecido estándares o umbrales aceptables e inaceptables para la exposición diaria y nocturna de las personas.

Debido a los efectos que el ruido tiene, se le considera un problema ambiental, un contaminante, pero a diferencia de otros contaminantes, el ruido no genera residuos, tampoco tiene sabor ni olor, textura o color, por lo que se suele decir que es un contaminante invisible. Su radio de acción o de impacto, se encuentra limitada a las características de la fuente que lo genera y del entorno donde se propaga.

A diferencia de los sonidos, que pueden ser generados por la naturaleza, el ruido es una consecuencia directa de cualquier actividad humana y tiene importantes efectos sobre la salud de las personas, que sobrepasan a aquellos vinculados estrictamente a la audición. Si bien el ruido dependerá del ambiente en el que se encuentre el sujeto que lo percibe, los entornos acústicos más agresivos se producen como consecuencia directa de la actividad humana, por lo tanto, en las zonas urbanas, especialmente en las grandes ciudades.

En las zonas urbanas las principales fuentes de ruido están relacionadas con los medios de transporte, destacando ampliamente el tránsito rodado, reconocido internacionalmente como el responsable de más del 70% del ruido ambiental de una ciudad.

Al ruido de tránsito vehicular, se deben agregar los ruidos generados desde instalaciones industriales, talleres u obras de construcción, denominadas comúnmente “fuentes fijas”, que generalmente presentan un impacto localizado en el entorno próximo al lugar donde se encuentran emplazados. Del mismo modo, se deben agregar los producidos por los ferrocarriles y los aviones que generan altos niveles de ruido, pero durante un corto periodo de tiempo. Sin embargo, el caso de los aeropuertos reviste un caso especial, debido a que por su continua actividad y el impacto que generan, suelen ser considerados “megafuentes” de ruido.

Para tratar de disminuir sus efectos negativos, se ha avanzado regulando las fuentes fijas (industrias, talleres, bares) y las fuentes móviles más ruidosas (buses de locomoción colectiva). Actualmente, también se trabaja en regulación más específica, como las actividades de construcción y los aeropuertos, que, por sus características, requieren de una normativa específica.


Más Información